El Beso   

El Beso Pedro figari


ORIGEN: María Teresa Ayerza de González Garaño, 1990
GÉNERO: fantástico
ESCUELA: Uruguaya S.XX
TÉCNICA: Óleo
OBJETO: Pintura
SOPORTE: sobre cartón
MEDIDAS: 39,7 x 39,5 cm. marco: 58 x 58 3,5 cm.  


Nació en Montevideo el 29 de julio de 1861. Manifestó su inclinación por el arte tempranamente. Se recibió de abogado en 1886 y fue nombrado Defensor de Pobres en lo Civil y Criminal. Combinó esta actividad con su trabajo como periodista y codirector de un periódico, impulsor de la creación de la Escuela de Bellas Artes, diputado, miembro del Consejo de Estado, elegido presidente del Ateneo de Montevideo, director de la Escuela Nacional de Artes y Oficios, miembro honorario de la Sociedad de Artistas Uruguayos, Asesor Letrado de la Sociedad de Arquitectos del Uruguay. Entre estas múltiples actividades se destaca su creación de ensayos filosóficos, crítica artística y poesía. Participó en numerosas tertulias junto a artistas como Sáez y Blanes Viale. En 1921 y, durante cuatro años, se radica en Buenos Aires dedicándose plenamente a la tarea pictórica y recibiendo del medio una crítica elogiosa. En 1925 se trasladó a París donde permaneció nueve años, donde obtuvo la consagración como artista plástico. Desde allí proyectó y organizó sus exposiciones en Europa y América. Regresó al Uruguay en 1933  donde fue nombrado como Asesor Artístico del Ministerio de Instrucción Pública.
Pedro Figari fue un pintor de manchas y no de líneas. Tuvo una aproximación a la pintura mucho más espontánea e ingenua, que recurrió a la memoria. Sus óleos presentan escenas rioplatenses y urbanas del siglo XIX. En obras como Candombe o Candombe de Carnaval, pintada en su tierra natal, rescató la figura del negro y sus tradicionales danzas, siguiendo una temática rioplatense
Murió en Montevideo, el 24 de junio de 1938.


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¿Qué representa la pintura El beso?
El beso, óleo realizado por Figari, llama nuestra atención porque su temática de tintes fantásticos escapa a la de las otras obras del mismo artista. Aquí no encontramos escenas del pasado colonial o candombes, sino una pareja desnuda ubicada en un paisaje selvático y onírico. A través de rápidas y empastadas pinceladas, Figari traza las formas de este Edén en el que predominan los tonos verdosos. El color anaranjado de la rama sirve para atraer nuestra visión y, siguiendo la diagonal que la misma traza, llevarnos hacia el beso entre los dos personajes anónimos, tema central que le otorga el nombre a la obra.